25 ago. 2015

Presidente, ¿y la república?

Por Jaime Castro Ramírez

La filosofía política define la República como “Forma de gobierno representativo en el que el poder lo otorga el pueblo eligiendo a un Presidente para hacerse representar en el ejercicio del poder y en la administración del Estado”. A partir de esta definición del pensamiento filosófico republicano se advierte el mandato que el pueblo le asigna a quien elige Presidente de la República, mandato patriótico que debe cumplir acatando el obligado respeto a la Constitución y la ley.

La República requiere entonces de la lealtad patriótica de un verdadero representante de la protección de los intereses comunes de la sociedad, y de la defensa del Estado de derecho y de su institucionalidad.

Colombia irrespetada y sin autoridad que defienda su dignidad
Lo peor que le puede ocurrir a un gobernante es asumir la condición de arrodillamiento frente al comportamiento oprobioso de otro gobierno en contra de los intereses y la dignidad de los compatriotas, y de los intereses republicanos que le corresponde defender.

La patria se defiende, no se claudica ante la adversidad, ni mucho menos se claudica ante la agresión de gobiernos extranjeros.

El señor Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, ha venido agrediendo a Colombia y a sus nacionales en forma desmedida, pero sin embargo ha contado con el silencio por parte del gobierno Colombiano, o cuando mucho una muy tibia referencia de insignificante contenido respecto a alguno de los bochornosos hechos. Dice el adagio popular que ‘el que calla otorga’, algo así como conceder licencia para actuar. Las siguientes son algunas de las acciones completamente inamistosas de Maduro:

1. Expulsar de Venezuela en forma inhumana y sin fórmula de apelación a colombianos que llevaban varios años allá y que por lo tanto habían construido una familia y habían conseguido un patrimonio con el esfuerzo de su trabajo.

2. Dice que los colombianos se van para Venezuela huyéndole a la miseria en Colombia, pero resulta que infortunadamente para los venezolanos la miseria es allá, donde no consiguen ni siquiera comida para la subsistencia.

3. Irrespeta nuestra nacionalidad afirmando que los colombianos que van a Venezuela son bandidos de la peor laya.

4. Da orden unilateral de cerrar la frontera perjudicando en forma grave a colombianos y a venezolanos que viven de los intereses comunes creados en una frontera viva por sus relaciones comerciales, económicas, culturales, y de costumbres afines.

Si este escenario de episodios fuera a la inversa, es decir, de Colombia hacia Venezuela, sería fácilmente imaginable la respuesta de ese gobierno hacia las autoridades de nuestro país en defensa de sus intereses, la diferencia es que de nuestra parte no se exige respeto.

Algo hay de distancia entre la denominación nominal de Presidente, y la honrosa denominación que implica la Institución de la Presidencia de la República, y por supuesto la honrosa y grande responsabilidad de ejercer el cargo de Presidente de la República.

La conclusión es que tiene que existir cohesión total entre persona Presidente y su ejercicio de entrega responsable al servicio de la Institución denominada República, lo que significa que no hay lugar a calcular acciones de contenido y beneficio narcisista para enaltecer la imagen personal.

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