14 abr 2016

Importando la impunidad. ¿Indultará Obama a "Simón Trinidad"?


Por Lia Fowler 

Con cada concesión, los estándares de justicia y libertad de los Estados Unidos han comenzado a moverse hacia la ideología represiva de los hermanos Castro y su organismo satélite, las FARC. La respuesta del gobierno Obama a una exigencia reciente del grupo narco-terrorista revelará qué tan lejos están dispuestos a andar por ese camino.


En una movida desconcertante el mes pasado, el Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry, se sentó con los capos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Cuba, en una tertulia que duró dos horas. Según los cabecillas de las FARC, Kerry les dio su apoyo en las llamadas negociaciones de paz con el gobierno colombiano y les prometió que garantizaría la seguridad de los terroristas. Por su parte, ellos -todos criminales notorios, en su mayoría bajo cargos en Estados Unidos- le regalaron a Kerry un libro que los mismos bandidos autografiaron. Al día siguiente, los terroristas de las FARC disfrutaron de un partido de béisbol con Raúl Castro y el Presidente Obama, invitados por el propio Obama. Unos días después, asistieron gratis – no se sabe a cuenta de quién – a un concierto de los Rolling Stones en la isla.

La política de los Estados Unidos frente a Cuba y las FARC no se puede separar, pues Cuba ha patrocinado el terrorismo de las FARC por décadas. No sorprende entonces que, a pesar de la posición norteamericana de no negociar con terroristas, y del hecho que las FARC aún están designadas como tal, el gobierno Obama haya adoptado la misma política de apaciguamiento con las FARC que ha tomado con Cuba. Le teoría es que las relaciones amistosas promoverán principios democráticos tanto en Cuba como en su engendro terrorista. Pero ha ocurrido al revés: con cada concesión, los estándares de justicia y libertad de los Estados Unidos han comenzado a moverse hacia la ideología represiva de los hermanos Castro y su organismo satélite, las FARC. La respuesta del gobierno Obama a una exigencia reciente del grupo narco-terrorista revelará qué tan lejos están dispuestos a andar por ese camino.

Con respecto a Cuba, las nuevas relaciones no han producido cambios positivos en la isla. Aunque Kerry resaltó que cinco prisioneros políticos fueron dejados en libertad antes de la visita del Presidente Obama a la isla, le faltó mencionar la brutal ofensiva del régimen contra los disidentes y los arrestos masivos en los días anteriores y posteriores a la visita.

Y ahora los cubanos están perdiendo derechos en Estados Unidos también. Carinval Corporation, por ejemplo, iniciará cruceros a Cuba, enriqueciendo así a la dictadura, que controla la industria de turismo. Pero a los ciudadanos americanos nacidos en Cuba les está prohibido acceder a estos cruceros. Hasta ahora, hubiese parecido inimaginable que una compañía norteamericana pudiera practicar la discriminación contra un grupo de personas, basándose en su etnia, sin repercusión alguna. Como lo explicó María de los Ángeles Torres, experta en el tema de Cuba, en una entrevista en el Miami Herald, “Es como si estuvieran trayendo la justicia cubana acá.”

La censura de prensa Castrista también ha llegado a suelo americano. El periodista cubano Orlando Luis Pardo Lazo escribió en una columna en Sampsonia Way que a él y a la columnista cubana Rosa María Payá se les permitió asistir a una rueda de prensa de John Kerry en el Departamento de Estado con ocasión de la apertura de la embajada cubana en Washington D.C. Sin embargo, al llegar se vieron inmediatamente rodeados de agentes de seguridad.

“No fue hasta que me tomó a un lado el vocero del esquema de seguridad, John Kirby, que nos dimos cuenta de qué se trataba el alboroto,” escribió Pardo Lazo. “Todo el esquema de seguridad estaba ahí por nosotros dos.” Pardo Lazo relató que Kirby le informó que no tenían permiso de hacer ninguna pregunta, y que sacarían a Payá a las malas si intentaba participar en la rueda de prensa.

Con respecto a Colombia y al engendro Cubano FARC, la narco-guerrilla no ha dado ninguna señal para acercarse a los valores estadounidenses de democracia y derechos humanos. Y el gobierno Obama tampoco lo ha pedido. Unos 2,000 niños reclutados siguen cautivos en campamentos de las FARC, por ejemplo, y los Estados Unidos jamás han condicionado su apoyo a la liberación de los menores. De hecho, el terrorista Pastor Alape fue al partido de béisbol con la familia Obama con una de sus víctimas, su “novia” Samy Flores. Hoy una mujer joven, fue reclutada siendo apenas una niña y estuvo cautiva en los campamentos guerrilleros donde un intento de escape se paga con pena de muerte. Una icónica fotografía de ella, cuando era niña, cargando una AK-47, ha llegado a representar el martirio de los niños reclutados por las FARC – El Departamento de Estado no dijo ni mu.

Al contrario, los Estados Unidos han dado su apoyo a un acuerdo que ofrece impunidad total a los terroristas responsables por reclutamiento de menores, esclavitud sexual, secuestro, bombas, y masacres. El gobierno Obama se ha vanagloriado por ayudar a crear un Acuerdo Transicional de Justicia que no incluye penas de prisión por ningún crimen – ni siquiera por crímenes de lesa humanidad. El 90 por ciento de los colombianos rechazan la impunidad que ofrece este acuerdo que no cumple con las normas del derecho internacional ni de los Estados Unidos.

Lo que aún está por verse, es si los Estados Unidos se limitarán a condenar a los colombianos a este modelo perverso de impunidad, o si lo importará a suelo americano indultando al notorio terrorista de las FARC ‘Simon Trinidad.” Actualmente, Trinidad está cumpliendo una condena de 60 años en Estados Unidos por su participación en el secuestro de tres ciudadanos americanos, quienes permanecieron cinco años en cautiverio.

Envalentonados por su reunión con Kerry, las FARC recurrieron a la extorsión para obtener la liberación de su camarada, nombrándolo como coordinador del proceso de desarme. Con el absurdo argumento de que sólo Trinidad tiene conocimiento del arsenal de las FARC – siendo que ha estado encarcelado en Estados Unidos por más de una década – el mensaje de los terroristas al gobierno Obama es claro: O sueltan a Trinidad, o no hay desarme.

Es una estrategia que el Senador americano Marco Rubio vio venir desde el año pasado, cuando presentó una resolución ante el Senado rechazando el indulto a Trinidad. “El Senado debe imponer su voluntad y preservar la integridad del sistema judicial de los Estados Unidos,” dijo Rubio en ese entonces, “y dejar claro a este gobierno que debe rechazar cualquier solicitud de dejar libres a narco-terroristas condenados como Simón Trinidad.”

Es obvio que los valores de los Estados Unidos no han ganado terreno ni en Cuba ni en las FARC; pero la criminalidad y represión de Cuba y las FARC si lo han hecho en el Departamento de Estado. Seducido por la falsa promesa de la “paz,” el gobierno Obama ya comprometió sus normas al negociar con terroristas. ¿Caerán también ante la extorsión?

(Tomado de Periodismo sin Fronteras.)

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