7 may. 2017

La ilusión de un porvenir

Por @ruiz_senior

Ilusión
Esta palabra se usa en sentido metafórico con el sentido de "anhelo" ("Esperamos con ilusión tu regreso") pero en rigor quiere decir "engaño" (lo que hace el ilusionista y consumen los ilusos). Para esta acepción se usa más "espejismo", que es otra metáfora, pues en rigor el espejismo es la ilusión de ver por encima de la línea de horizonte lo que debería verse por debajo. El entusiasmo con que ha sido acogida la aspiración de Rafael Nieto Loaiza a ser candidato presidencial del CD corresponde a ambas acepciones, es un anhelo engañoso que no resultará en nada. Las ganas son más fuertes que la evaluación objetiva, y no puedo dejar de recordar que todavía a finales de 2012, mucho después de la persecución de la fiscal Morales (nombrada gracias a la violación de la ley por parte de Santos y la Corte Suprema de Justicia) contra Andrés Felipe Arias, los uribistas seguían diciendo "La U es de Uribe". ¡Qué grato pensar que no se han impuesto los terroristas con la complicidad de Uribe y su séquito, sino que ahora Uribe se enmienda y apoya a un candidato que endereza las cosas! Hay momentos en los que el entusiasmo debe hacer frente al riesgo del ridículo.

Derecha
Lo que ocurre en Colombia con el gobierno de Santos y sus socios narcoterroristas es la abierta abolición de la democracia, la violación de la ley y de los más elementales derechos humanos, la negación de toda justicia y la mayor amenaza a la libertad. Las clientelas de la industria del secuestro lo presentan como la superación del conflicto y la consecución de la ansiada paz, cosa que asocian con su discurso de "izquierda", pero los descontentos no pueden ver que se trata simplemente de una conjura criminal sino que se proclaman de derecha y atribuyen todas las atrocidades a la ideología de izquierda, todo porque, como explicaba hace poco, no tienen un problema con el uso de niños bomba sino con el mundo moderno: el reclutamiento de niños soldado les parece algo casi tan malo como cuando un hombre fornica con otro o como cuando se ponen a fumar marihuana. Son todo cosas de la izquierda. Si esa monstruosidad de "la paz" no es impopular fuera de Colombia es simplemente porque en Colombia no tiene resistencia, al menos una resistencia real basada en la ley y la democracia. Por el contrario, los antagonistas del narcorrégimen son los que cuestionan los derechos humanos (y también cuestionarían la libertad y la justicia y la democracia y la ley si no fueran palabras interpretables hasta significar cualquier cosa, como significan cualquier cosa para los de la "izquierda"). 

Coherencia
Ilusionados con el nuevo precandidato están los de derecha (que al describirse así legitiman al hampa, que resulta como el otro lado de las cosas, y a los ojos de los jóvenes o de la gente de otros países sale legitimada porque no se asocia con atrocidades y despojos sino con ideales de igualdad y comunión de origen cristiano). Se les olvida que Uribe fue a vender el NO del plebiscito, y es que si se encontraran en otro bando estarían desesperados, aislados e inanes, y así prefieren engañarse que hacer frente a la realidad. Parece un chiste reprocharle a Nieto Loaiza que no aludiera en su discurso en la convención a la anulación del acuerdo en el plebiscito sino a la consabida "mejora", como si las candidaturas del CD no dependieran de la aprobación de Uribe, que fue el que salvó el acuerdo (como aseguró en el Senado, lo que se puede ver en un video ampliamente difundido). Es como si alguien va a la casa del usurero a pedirle prestado dinero y lo primero que hace es tratarlo de canalla y ladrón.

Semblanza
Un hipócrita que pretendiera ganar el favor de Uribe fingiendo aceptar el acuerdo de La Habana pero deseando abolirlo sería en gran medida comprensible: tal como entienden los de derecha, no hay ninguna opción de ganar las elecciones en 2018 sin Uribe, de modo que esa ligereza sería forzosa. Pero ése no es el caso de Nieto Loaiza. Es que de ninguna manera puede representar el rechazo al acuerdo de La Habana ¡PORQUE NUNCA SE HA OPUESTO A PREMIAR A LAS FARC! Insisto, dice Borges de algún contradictor que "tenemos que dudar de su inteligencia para creer en su honestidad", en este caso, de nuevo, hay que dudar de ambas. Yo no puedo distinguir las razones de este Rafael de las del otro ex viceministro uribista, Guarín. Los invito a prestar atención a este artículo de 2012.

Se trata de aconsejar al gobierno sobre aquello que lo perjudica en su imagen y los "errores" que está cometiendo. Una serie de "críticas constructivas" en medio de la más infame persecución y propaganda terrorista. El que crea que agosto de 2012 es una fecha muy remota para saber lo que Santos andaba haciendo, debería ver este video de junio de 2011 o mejor todavía, leer este artículo de febrero del mismo año. El artículo termina con una perla que retrata enterito al nuevo líder:
Al país no le conviene que a Santos le vaya mal. A nadie, salvo a los criminales, les conviene que a Santos le vaya mal. Pero con un año difícil por delante, el escenario no es alentador. Y si en la Casa de Nariño siguen creyendo que la cosa es solo problema de comunicaciones, teniendo como tienen todos los medios nacionales a su servicio, el totazo de las encuestas dentro de un año será, ahí sí, demoledor.
Claro, en el país de la mala fe todos dirán que el que "a Santos le vaya mal" se debe entender como que su presidencia fuera benéfica para el país y demás. Pero eso requeriría pensar que Nieto Loaiza no se daba cuenta de que el plan de Santos era llevar al poder a los terroristas, para lo cual haría falta ser un idiota. ¿A qué criminales les podría convenir que a Santos le fuera mal? A los de las FARC, naturalmente. Peores que un ex funcionario servil que aconseja al gobierno para que lo tengan en cuenta para nombramientos (como el de abogado del país en un litigio internacional) son los que niegan las evidencias en aras de quién sabe qué agendas ocultas.

Esto es de noviembre de 2015, con reproches más acentuados a las actuaciones de Santos (que incluyen la mentira de que el tartamudo fatídico ganó en 2014 por acusar a sus contradictores de ser "enemigos de la paz", como si éstos en algún momento hubieran cuestionado mínimamente el premio del crimen. Santos no ganó porque nadie le creyera a su paz, sino porque era imposible creerle a un imitador más torpe, más feo y más provinciano). Naturalmente, en ningún momento se dice que las leyes no se pueden negociar con los criminales, y la coda es elocuente:
Sin embargo, señor Santos, no sobra que recuerde que “para la firmeza y sostenibilidad de los acuerdos” es indispensable una aprobación popular verdaderamente mayoritaria. Sin ella, repito, los acuerdos no valdrán ni el papel en que están escritos.
De donde se infiere que en caso de haber tenido éxito la propaganda del narcorrégimen la componenda cuya base es la legitimación de los crímenes terroristas sería lícita. Como si mañana un candidato propusiera matar a todos los negros, o a todos los judíos, y recibiera una aprobación mayoritaria. Los acuerdos no valen nada (no fueron aprobados) y ahí están vigentes gracias a que Uribe acudió a salvarlos. Lo que hace falta es quien los describa como crímenes, como la madre de todas las atrocidades terroristas (el fin para el que se cometieron) y como el logro de un plan perverso del propio Santos y su clan. Eso no se puede hacer con el uribismo.

El artículo tiene, eso sí, el mérito de señalar cuál era el objetivo de las componendas del uribismo con Álvaro Leyva y la Constituyente acordada con las FARC (con delegados de "organizaciones sociales", exactamente igual que en el actual proyecto de Maduro, como anunciaba y aprobaba Juan Lozano en un escrito que Uribe divulgaba).
[Santos] Tenía las opciones del referendo y de la constituyente. La constituyente la descartó por tres razones: la primera, porque cree que es una caja de Pandora y que aunque la Constitución del 91 reconoce la posibilidad de hacer asamblea “constitucionales”, es decir, con temario limitado, después de instituida la asamblea se proclame constituyente, como la del 91, y no haya quien la ataje. La segunda, porque teme que sus aliados no ganen y que sus críticos obtengan una mayoría y, en consecuencia, cuestionen, condicionen y modifiquen los acuerdos que se alcancen con las Farc. Por último, que esa constituyente le abra la puerta a la reelección de Uribe, la peor pesadilla de Santos.
Ya lo saben: la ley, la democracia, la justicia, la libertad y los derechos humanos de las personas son cuestiones que nos interesan a cuatro pendejos. Lo que mueve la actuación de Uribe y sus decisiones sobre la paz, incluida esa maravilla de vender el voto del NO en el plebiscito porque lo considera suyo, es el "bien supremo" de Uribe (como lo llama Fernando Vallejo), el retorno a la presidencia. A nadie le molesta, todos son uribistas y muchos apoyan a un amigo de la paz que le deseaba suerte a Santos, lo cual es perfectamente normal porque ante todo odian a esos libertinos de la izquierda y no tienen otro horizonte que un presidente afín, como ocurrió en 2002 y 2006, con el resultado que conocemos.

Colombia sólo necesita asimilarse al mundo moderno. No lo conseguirá mientras no se superen las mañas, mientras parezca tan importante el presidente del próximo periodo sin importar que sus designios sean peores que los del régimen (como la universidad para todos que Zuluaga y sus compañeros definían como "revolución educativa"). No les servirá de nada, ni Uribe volverá a la presidencia ni su candidato pasará a la segunda vuelta. Haría falta que representaran algo distinto. Incluso creo que un candidato verdaderamente atractivo para las mayorías sería un rival odioso para el Gran Colombiano porque podría hacer daño a su aspiración, que de todos modos mantiene viva en espera de que la ley de la entropía genere una situación tan desesperada que sus antiguos compañeros del "liberalismo" y el PSUN lo llamen (como esperaba en 2011 demostrar que los votos eran suyos y Santos lo necesitaría para ganar elecciones).

Respecto a Nieto Loaiza y su Gran Alianza Republicana ya publiqué una entrada de este blog hace unas semanas. También recomiendo leer esta perla sobre Sigifredo López.

No hay comentarios.: