4 nov. 2013

El referendo, una trampa mortal

Por @AdasOz

A estas alturas ya todos los colombianos debemos ser conscientes de que el proceso de “paz” es utilizado por Santos y sus socios de las FARC como medio para chantajear a la ciudadanía a que se rinda y se someta, a través del terrorismo, a la dominación definitiva. Por eso, el presidente ha decidido apostarle todo a las negociaciones de La Habana, y ahora que se suponía que el ciclo 16 debía cerrarse, súbitamente ha decidido prolongarlo hasta nuevo aviso, pese a que en semanas anteriores dijo que había que “avanzar, avanzar y avanzar” en los diálogos.  

Bueno, a decir verdad, sí hubo avances en lo que respecta a la negociación de la democracia, dado que en una misma semana mientras la Corte Constitucional tumbaba la reforma del Fuero Penal Militar, la iniciativa presentada por el gobierno ante el Senado sobre el referendo para la paz se aprobaba. Las decisiones tomadas por ambos poderes, el legislativo y el judicial, benefician primordialmente a los intereses de las FARC, veamos cómo.  

En primer lugar, el fallo de la Corte Constitucional deja en alto riesgo de vulnerabilidad a las Fuerzas Militares de Colombia y fácilmente podría converger con los intentos que han hecho el gobierno y sus aliados terroristas para equipararlos con los criminales y así legitimar el crimen organizado. A los pocos días de conocerse esta noticia, uno de los magistrados que dio su salvamento de voto a favor de la reforma al Fuero Penal Militar, denunció prevaricato por parte de la Corte al haberse inventado un vicio inexistente. Este, al igual que otros fallos anteriores, es una prueba más de que las Altas Cortes son el brazo jurídico del terrorismo.  

En segundo lugar, la participación en política de las FARC está condicionada a la firma de un pacto definitivo de “paz”, y es en este punto donde el legislativo entró a jugar un papel muy importante para las negociaciones, ya que volvió a despejarles el camino para legitimarse, pese a que la tarea final sobre el referendo la terminará la Corte Constitucional que sin duda fallará a su favor. Así las cosas, los terroristas y su gobierno dejarán en manos de los ciudadanos el futuro de Colombia: o votamos a favor o en contra de esa infamia. El referendo es una trampa mortal en la que muchos votantes, unos inocentes y otros no tanto, caerán. Sin lugar a dudas, el cogobierno FARC-Santos hará todo cuanto sea posible por embolatar el ciclo 16 de la mesa de negociación de La Habana, al menos hasta marzo de 2014, cuando los ciudadanos nos acerquemos a las urnas con el fusil en la nuca a votar por el referendo fariano.  

Por supuesto que ninguno de los plenipotenciarios del cogobierno FARC-Santos saldrá de La Habana sin tener resuelto el punto de la participación en política. El mismo Timochenko lo expresó claramente:  

“la continuidad del proceso de La Habana (…) no está en dependencia de los intereses de Santos, sino que reposa en la voz (…) de los millones y millones de compatriotas que no quieren más esta guerra”.
Los plenipotenciarios juegan con los tiempos: a menor ritmo en las negociaciones, mayor es el despeje legal y jurídico para las FARC, y más frecuentes y atroces sus ataques. El objetivo es que la población, al votar sí al referendo, suplique por que se dé la claudicación, mientras que las instituciones del Estado son todavía más permeadas por el terrorismo, y al ejército lo convierten en otro “actor del conflicto”. No en vano, las FARC apoyaron la propuesta del político conservador, Álvaro Leyva Durán, quien sugiere un cese al fuego bilateral con veeduría internacional, con la que pretenden darle aún más legitimidad a la claudicación. No me caben dudas de que la propuesta de Leyva prosperará pues ya está pactada, lo que pasa es que nosotros, las víctimas de este infame proceso, nos enteramos tiempo después. 

Para eso sirven el hermetismo en los diálogos y el silencio cómplice de los medios, mientras los entusiastas de la “paz”, como Álvaro Leyva, se benefician de la indiferencia e indolencia de los ciudadanos que no se molestan en denunciar ni mucho menos en presionar para que el gobierno desista de entregarnos a la dictadura comunista. Colombia es un terreno fértil para los criminales porque saben que al pueblo fácilmente se le asusta arreciando los ataques terroristas y entusiasmándolos con promesas falsas. En eso consiste el chantaje del referendo. Así es como usted, señor lector, irá a las urnas: muerto del miedo, engañado y chantajeado, votará por una paz que no es tal sino que legitima el accionar terrorista, premia el crimen y acepta la dominación que finalmente se impondrá al implantar un régimen totalitario como el que padece Venezuela desde hace 14 años, que en últimas ha tomado ejemplo del que se vive en Cuba. ¿No les despierta la más mínima sospecha el hecho de que precisamente sean estos dos regímenes los garantes de la supuesta "paz" en Colombia?  

Pero las FARC no escatiman en sus artimañas, por lo que la claudicación consiste en una “exquisita” combinación de trampas. La siguiente consistirá en empezar a mostrar “actos de buena voluntad” con los que pretenden conseguir apoyo a nivel nacional e internacional. Si bien tan sólo hasta el año pasado requerían de toda una campaña de expectativa mediática para liberar secuestrados e incluso convocaban a toda una comitiva de liberación encabezada por su bien conocida aliada, Piedad Córdoba, con la que convertían la liberación de los secuestrados en un show televisivo, ahora, como por arte de magia y como si los terroristas hubieran escuchado nuestras súplicas rechazando el espectáculo de las liberaciones, empezamos a ver cómo la organización terrorista está manejando un bajísimo perfil para liberar a los llamados “canjeables”.  

Así fue como la semana pasada liberaron al militar estadounidense Kevin Scott, logrando que el secretario de gobierno de los Estados Unidos agradeciera al gobierno de Colombia y a los representantes de los gobiernos de Cuba, Noruega y delegados de la CICR, que conformaban la comisión “humanitaria”. ¡Pero qué coincidencia que Cuba y Noruega y hasta la Cruz Roja ayuden a liberar secuestrados! ¿No son éstos garantes del proceso de claudicación? Pues bien, el cogobierno FARC-Santos logró darnos gusto en no hacer de las liberaciones un show mediático, al mismo tiempo que conseguía recibir aplausos por parte del gobierno de Estados Unidos. Nótese que ya ningún medio habla de secuestros sino de “retenciones”. Otra forma de legitimar esa práctica criminal.  

Otro “acto de buena voluntad” se presentó este fin de semana en el departamento del Caquetá, donde las FARC hicieron una pesca milagrosa a una caravana de harlistas que rodaba por una de las carreteras del departamento. Han vuelto los famosos retenes de la guerrilla a las carreteras con sus respectivas vacunas para los que por necesidad transitan por ellas, ¡pero no se preocupen! Los “angelitos” de las FARC han dejado libres a los harlistas y todos se encuentran fuera de peligro.  

Mostrar resultados es la forma como las FARC fingen alinearse con el gobierno, pues ya lo están, y estos consisten en hacer “actos de buena voluntad” con los que pretenden engañar gente dentro y fuera de Colombia. Esa es su forma de conseguir que cada día se unan más entusiastas de la “paz” para lograr el sí al referendo.  

Hay que convencerse de que premiando el crimen no se consigue la paz y así mismo, hay que convencer a muchísima gente hasta que logremos que entiendan que ésta sólo se puede conseguir aplicando la ley. Quizás de esa manera logremos el rechazo popular al referendo. Es nuestra única salvación.

1 comentario:

Anónimo dijo...

A estas alturas toca organizarnos y planear muy anticipadamente y con buen cálculo el movimiento de la verdadera sociedad civil, salir a las calles a manifestarnos contra este engendro y contra las narcofarc como se hizo hace algún tiempo.Para ello se ecesita articular estategias ente los poderosos de la oposición quienes pueden aglutinar el pueblo alrededor de esta idea. Qué debe decir la pancarta y cuando hay que salir ah? Estoy listo para demostrar que a mi no me convencen con esa patraña del tal referendo.